jueves, 2 julio 2020

Dime si corres y te diré quien no eres

Julián Delaloye

Si ya cuidamos nuestra respiración al correr, ¿podremos también ayudar al trail running a respirar mejor? I can’t breathe, should I stop running?

A un mes del viralizado “Black Lives Matter” (#BlackLivesMatter) y del reloaded “I can’t breathe”1 (#icantbreathe) como banderas de protesta ante la brutalidad policial que llevó al asesinato de George Floyd en Minneapolis, Estados Unidos, lo que ha venido aconteciendo en las últimas semanas en dicho país ha sido el disparador para que en el mundo se vuelva a debatir y tomar postura frente al racismo. Y es que nos llega desde todos los frentes: canales de noticias, diarios web, redes sociales, etc. Pero, ¿Cómo se manifiesta el racismo en nuestra realidad cotidiana y cercana?. En este artículo queremos empezar a reflexionar junto a ustedes qué lectura hacemos de esta problemática en Argentina, qué lo caracteriza y en qué se diferencia del racismo estadounidense. También buscaremos dejar algunas líneas para llevar la charla hacia el mundo del running y trail running.

No deja de ser sorprendente cómo en un determinado momento histórico una situación llevada adelante por unos pocas personas puede conmocionar a una entera comunidad, a un país, a casi todo el mundo, y de hecho lograr que por un momento la pandemia pase a un segundo plano, ¿Es acaso el asesinato de George Floyd un hecho solitario que agita las aguas de manera casual? más bien, creo que se trata de la gota que rebalsó el vaso -otra vez- y que se suma a una corriente que denuncia el exceso del uso de fuerza policial, a un movimiento social que reclama justicia por estos crímenes raciales, y a un conjunto de valores compartidos de manera global que también alzan su voz.

Por el otro lado, también es importante señalar que es muy peligroso verlo así como “aislado”, la realidad es que estaríamos invisibilizando el racismo impregnado en ciertos grupos sociales y ámbitos/personas que actúan bajo la órbita estatal. Dicho de otra manera estaríamos viéndolo como algo novedoso (y ese es el doble filo de las redes sociales y las breaking news) y no como algo que viene sucediendo hace muchos años. Muy probablemente quienes viven esta continuidad palpable y cotidiana, ya sea en Minneapolis, Detroit, Nueva York, etc.  pueden asegurarnos han habido transformaciones sociales en favor de la comunidad afroamericana y en materia de derechos humanos. De todos modos insistimos, sigue existiendo un sistema cultural de antaño que genera hábitos y formas de vida atravesadas por el racismo y su violencia verbal, física, y/o simbólica.

Cambiamos de hemisferio y vemos que las cosas no son muy distintas, tanto la brutalidad de las fuerzas armadas como la continuidad de una compleja problemática se hacen presentes: el caso de violencia policial hacia la comunidad QOM en la localidad de Fontana (Chaco) a principios de junio, el asesinato Rafael Nahuel en 2017, el joven de 16 años que en cuarentena fue arrestado en San Luis por no portar documentos y que luego -según versión policial- se ahorcó en su celda, y los casos siguen. Se trata de grupos sociales con distinta trayectoria en nuestra corta historia como país y larga historia como territorio, pero con un fuerte elemento en común que desata toda una batería de otros “ismos”: la discriminación. Porque técnicamente no es racismo a secas, se trata de distintas configuraciones donde vemos que los ingredientes tienen que ver con cuestiones de clase, con cuestiones de etnia (aspectos culturales y lingüísticos de una comunidad) y rasgos estéticos/físicos (la lamentable frase de “portación de cara” sonará familiar) escondidos detrás de un fétido biologismo social.

A diferencia de Estados Unidos, al no existir un tecnicismo para esta compleja trama, ni siquiera para un “racismo” a secas que permita arrojar estudios que analicen lo sistemático que subyace a cada caso en particular, se dificulta mucho la elaboración de políticas públicas que reviertan la situación. Mientras tanto estas personas y grupos sociales con sus aspiraciones y proyectos de vida se ven fatigados ante una discriminación que afecta su inserción y participación del mercado de trabajo y de consumo, que sufren la estigmatización social y mediática en un país que aún se cree blanco y solo blanco.

Para ir cerrando, comparto con Hijós (2017) que “el capitalismo actual sienta las bases para la consolidación de nuevas prácticas deportivas atravesadas por lógicas económicas, que se expanden globalmente y se apropian singular y localmente. El running es una de ellas.” ¿Qué oportunidades de acceso a esta práctica pueden tener aquellos sectores atravesados por tanta segregación? ¿qué posibilidades de correr tendrá una persona que no puede comprarse el outfit runner? ¿cómo aspirar a competir en carreras que se ven cada vez más alcanzadas por la «dolarización» del deporte? ¿cómo se vive el encuentro de clases sociales/etnias en grupos de entrenamiento? ¿la tan mencionada socialización que ofrece el trail running va de la mano con la inclusión de los sectores más vulnerados socioeconómicamente? ¿será que estos grupos no se ven atraídos hacia el running o es que no existe localidad en el mundo donde estas personas puedan acceder a un deporte que podría ser tan inclusivo como el mismo “simplemente tenés que salir a correr”? ¿con que acciones del gobierno contamos para fomentar este deporte desde la inclusión como sí se ha buscado en otros deportes como el fútbol?.

Creemos que una forma de solucionar estas problemáticas es mediante una salida colectiva, y para ello sería muy interesante poder escuchar sus opiniones, informaciones y/o anécdotas al respecto en los comentarios.


1 Sin irse muy lejos, en julio de 2014 Eric Garner es asesinado por estrangulamiento en manos de un policía de Nueva York mientras decía I can´t breath (“no puedo respirar”) once veces antes de morir . Mismas palabras fueron las de George Floyd en una triste coincidencia con el pasado que nos refriega la repetición de la historia. Adelantándonos a los párrafos, hace unos días en Tucumán Wálter Ceferino Nadal era asesinado mientras decía «no puedo respirar» cuando uno de los policías sostenía la rodilla sobre su nuca.

2 En ese sentido hemos visto la importancia de las redes sociales, que permitieron desde personas hasta marcas/organizaciones tomar postura mediante publicaciones bajo el hashtag #blacklivesmatters.

3 https://www.andaragencia.org/san-luis-aparecio-ahorcado-otro-joven-detenido-en-una-comisaria/

4 Hijós, N. (2017) La historia del running en Argentina, XII Congreso Argentino y VII Latinoamericano de Educación Física y Ciencias. FaHCE, UNLP.



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