De cuarentenas y aislamiento social

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No vengan a buscar un posteo inspirador de cuarentena: no lo es.

[La foto de portada es de Julio del 2015 en algún paso del rango de San Juan en las Rocky Mountains de Colorado, después de laburar en la Hardrock]

Una panorámica desde el Cº Navidad, hace casi un mes en la 4 Refugios en Bariloche (Argentina).

Es domingo, es el día 3 del aislamiento obligatorio en Argentina y en Neuquén (donde vivo) el otoño parece que vino con ganas de que se extienda un poco el verano. Unos días espectaculares desde el pasado viernes, en el que se decretó que todos deberíamos quedarnos en nuestras casas para prevenir que don Coronavirus siga expandiendose. Y me parece muy bien que así sea.

El Lago Nahuel Huapi desde la Bahía López, también en Bariloche. Esta la saque a finales de Enero.

Si me preguntabas la semana pasada que opinaba, te decía que íbamos a morir primero de paranoia que del virus. Y hoy, con el diario del lunes, iría y me cagaría a trompadas siendo muy honesto. Se fue de las manos a grandes niveles, en los que las grandes potencias mundiales se desmadraron, sus sistemas de salud colapsaron y todo eso. Y nosotros que pensábamos que estábamos lejos…acá nos llego la mierda.

La cara sur del Lanin vista desde Paimún. Cuando vengan para la Pcia de Neuquén, no se pierdan este lugar. Es de Diciembre del 2019 esta foto.

Todo esto no es novedad, basta con abrir cualquier red social, noticiero o lo que sea y ya. No estoy diciendo nada nuevo. Sólo que los días así de lindos y el encierro me hacen pensar un montón y la cabeza me va mucho más rápido que de costumbre, pero por suerte estoy bien acompañado y cerca de mi gente. Si bien es la primera vez que estoy encerrado obligatoriamente, hace un par de años estuve encerrado por voluntad de mi cabeza y por una serie de malas decisiones en España. Lejos de casa, con 40 y pico de grados de calor a diario, con un ventilador, sin plata y con pocas opciones de volver. Fueron 21 días sin interactuar con nadie más que por whatsapp, o de saludar al que era mi compañero de piso una vez cada 3 o 4 días. Y creo que fue lo peor que me pasó en la vida.

El Cº Bella Durmiente en Moquehue. Otro paraíso de la Pcia de Neuquén para visitar, hogar de Calvario Race. La saqué en Noviembre del 2019.

Por eso, este posteo va como un llamado de atención para aquellos que lo lean. En la comunidad del trail running estamos muy acostumbrados a correr para escapar de nuestros problemas o nuestros agobios de la vida diaria. Llámenle el trabajo, la familia, un mal de amores o cualquier cosa. Nos rajamos al primer sendero que tengamos, o si viven en la ciudad, al primer parque o running team que haya. Santo remedio, se cura todo, o al menos se olvida por un rato y permite seguir con el día a día. Ahora esa posibilidad no está, y quizás esos casos en los que la vida haya cambiado gracias a correr, hayan encontrado un sentido de pertenencia en un grupo, o lo que sea, han vuelto a encerrarse en su cabeza y creanme, pasar tiempo con la cabeza de uno mismo cuando va más rápido de lo que se espera, no está bueno.

No recuerdo el nombre exacto, pero es algún punto de Andorra. La saqué en Julio de 2018 mientras cubría la Andorra UltraTrail.

Hagan videollamada, manden un mensaje, además de cuidarnos del coronavirus entre nosotros, cuidemos nuestros afectos para ver como están y acerquémonos. El distanciamiento, al final, es físico y no social. 

No es una montaña exactamente, pero es mi amigo el Mariano a 1.5k de terminar la Western States 2018. El cartel le dijo algo me parece. Fue un gran día.

Y acompaño lo que escribo con fotos bonitas de montañas que alguna vez saque, para que no se peguen un frentazo contra la pared mientras leen este posteo deprimente. No sean boludos, quédense en casa. Las carreras van a volver, las montañas siempre van a estar ahí. Muevan el culo en casa para bajar todo lo que estamos comiendo, que ahora resulta que todos somos artistas de la cocina parece. Pero en el afán de hacer algo en casa no hagamos pavadas, que hoy leí que uno se cayó de la escalera de su escalera y se clavó una fractura expuesta – los servicios médicos no están para atender a gomas que hacen cagadas o al menos las pueden evitar.

Uno de mis lugares favoritos por la montaña y por la gente, y de los que más extraño: Zegama. Esto es desde la cumbre del Aizkorri en Mayo del 2018.

Gracias a todo el servicio de salud pública, y a quiénes velan por nuestra salud a diario exponiéndose a toda la mierda que anda dando vueltas. En especial al Gusti, mi amigo que esta más sólo que kung fu en Buenos Aires haciendo su residencia, con unas condiciones laborales de mierda y con un gobierno de la Ciudad que mucho no escucha.

Una última, porque puedo, del Ricardo Puertas meando en alguna cumbre cerca de Seward (Alaska) en Julio del 2015. No me acuerdo que montaña era porque estaba muerto de la resaca, perdón.

Si necesitan cambiar el fondo de pantalla de su celu o de la compu, el otro día posteamos unas fotos con mi amigo el Ropo para que al menos vean una montaña distinta ahora que nos pasamos todo el día frente a la pantalla. Metanle un click acá y bajen a discreción, y compartanlo también si quieren.

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